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viernes, 30 de agosto de 2019

Estabilización por repelencia en suelos bajo siembra directa de diferente mineralogía y calidad de carbono orgánico



La siembra directa  es común en todo el mundo, pero los impactos en la calidad estructural del suelo varían según la práctica de cultivo y las propiedades inherentes del suelo. Este estudio exploró la repelencia al agua como un impulsor de la estabilización del suelo, afectado por la mineralogía del suelo, la granulometría y la calidad del carbono orgánico en tres Mollisols y un Vertisol bajo manejo sin labranza y con diferentes niveles de intensidad de cultivo. Los suelos estudiados se ubicaron a lo largo de un gradiente de textura oeste-este en la parte norte de la región pampeana de Argentina. Los tratamientos de intensidad de cultivo evaluados en cada uno de los suelos fueron: malas prácticas agrícolas (PAP) cerca de un monocultivo, buenas prácticas agrícolas (GAP) que implican una rotación de cultivos diversa y más insumos específicos, y el suelo en el entorno natural circundante (NE) como una referencia. NE tuvo la mayor estabilidad agregada (MWD) de todas las intensidades de cultivo, con GAP siendo más estable que PAP para Mollisols y PAP siendo mayor que GAP para Vertisol. Esta tendencia coincidió con el Índice de Repelencia (Rindex), con un mayor Rindex asociado con un mayor MWD, incluida la diferencia entre los Mollisols y Vertisol. Sin embargo, la persistencia de la repelencia al agua, medida por la prueba de tiempo de penetración de gota de agua (WDPT) siguió la tendencia NE> GAP> PAP independientemente del tipo de suelo. Los aumentos en Rindex y MWD se relacionaron con una mayor intensificación medida por el Índice de secuencia de cultivo, y disminuyeron con una mayor ocurrencia de soja en la secuencia. Tanto WDPT como Rindex estaban estrechamente relacionados con la estabilidad de los agregados, particularmente para los mollisoles. Estos resultados resaltan la importancia de considerar las características inherentes de la textura y la mineralogía del suelo para comprender la estabilización de los agregados mediada por la repelencia al agua. Se encontraron buenas correlaciones entre la repelencia al agua del suelo, las fracciones de carbono orgánico y la estabilidad de los agregados. Bajo labranza cero, las rotaciones de cultivos pueden alterarse para aumentar la estabilidad del suelo al inducir una mayor repelencia al agua en los suelos. Los hallazgos sugieren que la repelencia al agua es una propiedad importante que influye en la estabilización de la estructura del suelo, proporcionando así un indicador útil de calidad.
Behrends Kraemer F., P. Hallett, H.J.M. Morrás, L. Garibaldi, D. J. Cosentino, M. Duval, J.A. Galantini. 2019. Soil stabilisation by water repellency under no-till management for soils with contrasting mineralogy and carbon quality. Geoderma 355: 113902. Doi 10.1016/j.geoderma.2019.113902

lunes, 7 de julio de 2014

EVALUACIÓN DE LA CALIDAD DE SUELOS AGRÍCOLAS POR MEDIO DE ÍNDICES

EVALUACIÓN de la calidad de suelos agrÍcolas por medio de Índices
Duval, M., López, F., Martínez, JM., Iglesias, O, Galantini, J., Wall, L.
1CERZOS-CONICET, 2CERZOS-CIC, 3Departamento de Agronomía (UNS), 4UNQ, Quilmes
*Autor de contacto: mduval@criba.edu.ar, San Andrés 800 (8000) Bahía Blanca (BA), 0291-4595102


INTRODUCCIÓN
La conversión de pastizales naturales en tierras de cultivo puede dar lugar a modificaciones significativas en los procesos y propiedades del suelo y alterando su normal funcionamiento (Dawson & Smith, 2007). Numerosos trabajos han puesto de manifiesto que los cambios en las prácticas de manejo y usos del suelo influyen sobre los indicadores de fertilidad y calidad del suelo (Grünzweig et al., 2003, Raiesi, 2007). Para evaluar la calidad del suelo se pueden establecer índices y relaciones vinculadas a la materia orgánica (MO) o carbono orgánico total (COT). Estos índices son indicadores tempranos y eficientes de cambios en la calidad del suelo dados por el sistema de producción (Bayer et al., 2009), incluso antes que cambien los contenidos de COT. Entre ellos se encuentran el índice de manejo del carbono (IMC), el índice de labilidad (IL) y el índice de reserva de carbono (IRC) originalmente propuestos por Blair et al. (1995), donde relaciona los niveles de carbono orgánico (CO) y su labilidad. Estos índices pueden proporcionar un parámetro útil para evaluar la calidad del suelo en diferentes sistemas de producción o bajo diferentes prácticas de manejo (Blair et al., 2006, Verma & Sharma 2007).